A terminado el festín de la carne, se han suicidado el cuerpo tras beber y bailar montones de danzas sin sentido, Cuarenta días y 39 noches de guardar, cuando no se tiene nada; ¿qué se guardar?, ¿qué hacer?; unos comerán, otro ayunaran y otros tantos morirán esperando que la bondad del pescador de almas los atrape, para resucitar cuando se dignes el magnánimo creador.
Morir en carnavales creo yo, es la mejor forma de encontrar muerte, ya que en vuelto en la fiesta, el dolor puede confundirse con unos tragos ron, y las lagrimas serán dulces y el llanto amable, liberando el vació que se hace ahí cerquita del pecho. Hasta pronto Amigo Ángel Zapata
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